Relatos sobre la Movida SubterrÁ¡nea en PerÁº: Segunda Parte

  • Published November 10, 2014 By MRR
  • Categories Interviews

Here is the Spanish-language version of part two of our three-part history “Notes on the Peruvian Underground.” This originally appeared in English in MRR #356. You can read part one in English in MRR #353 (parte uno en espaÁ±ol aquÁ­) and part three in English in MRR #359 (parte tres en espaÁ±ol aquÁ­ prÁ³ximamente).

Autor: Shane “Gang” Greene*
TraducciÁ³n: Julio “el chibolo” DurÁ¡n con aportes de P.J. Lucas

No se trata solo de la mÁºsica, hijos de puta

Se trata de los patas flacuchentos a los que les gusta poguear, pero que no pueden cachar; de las gorditas con pelo azul que les gusta tirar; del pituco huevonazo ovejita negra que busca la manera de cagarse en su papi banquero; del cholo bicho raro clase media al que le gusta la distorsiÁ³n mÁ¡s que vestirse como bacÁ¡n; de los lameculos introvertidos y las marimachas salidas del closet que te mandan a la mierda; de los ideolÁ³gicamente descontentos; de los socialmente discapacitados; de los mentalmente inestables y de los materialmente detestables; de los retorcidos pero no precisamente idiotas. Tipos raros, maricones, borrachos y fumones. AsÁ­ es, Dr. Allin, lo ha formulado usted muy bien, de verdad, muy bien. Y no olvidemos a los aburridos estudiantes de arte y futuros intelectuales.

Sabemos que el punk no se trata solo de la mÁºsica. Se trata de este tipo de reuniones poco probables de gente desagradable que la mÁºsica termina agrupando. Se trata de los misfits (con m’ minÁºscula). El punk encuentra la manera de faltarle el respeto a las fronteras, incluso (o quizÁ¡s, especialmente) cuando determinados punks comienzan a gobernar el inconformismo y se lo imponen a los recién llegados que andan desprevenidos. El punk va en busca de hogares destruidos y familias perfectamente equilibradas al mismo tiempo; busca personalidades al borde de la anti-socialidad y las coloca en la misma sala con los seres humanos mÁ¡s lindos y generosos que ofrecen todo su amor incondicional. No hay lugar al que uno vaya en donde no existan misfits. ExtraÁ±amente, tampoco existe un lugar especÁ­fico en donde encontrarlos. Simplemente, aparecen; y el punk les ofrece un lenguaje, un contexto, un par de amigos: otro desadaptado que puede o no ser de confianza pero con el que puede ser chévere huevear un rato. Es todo un poco como en el cuento de Bartleby, ¿no? PreferirÁ­a no hacerlo, huevonazo…


Todo esto también es cierto para los punks que crecieron en la cloaca de mierda que era Lima durante las décadas tumultuosas del PerÁº de los 80s y 90s, en las que ser un desadaptado podÁ­a significar que te mataran, te arrestaran, te detuvieran o te metieran en cana. O que te obligaran a esconder la cabeza bajo la tierra. O que te hicieran pensar si era mejor hablar de paz en medio de la puta guerra. O buscar refugio en tu distrito residencial de clase alta, relativamente seguro, alejado de la masacre de miles de indios pobres y provincianos en el campo. Muchas decisiones que después tendrÁ­as que asumir. Yvivir cuestionÁ¡ndoselas o terminar como un muerto mÁ¡s. Muchas decisiones que, en realidad, no ofrecÁ­an opciones.

Es imposible ubicar una personalidad Áºnica, mucho menos un perfil simple de quién o qué es un “punk peruano”. SÁ­, surgen patrones estructurales mayores. MÁ¡s gente de clase media y clase alta que gente de clase baja; mÁ¡s blancos o mestizos que indios; muchos mÁ¡s chicos que chicas. Y no hay duda de que el punk fue y sigue siendo casi completamente urbano; o que, hablando musicalmente, es profundamente Euro-Americano en la mayor parte de sus manifestaciones pasadas y presentes. De hecho, solo unas pocas bandas selectas (Del Pueblo o Seres Van de la década de los 80) estuvieron lo bastante inspirados para crear una nueva textura musical agregando instrumentos andinos o afroperuanos (quenas, zampoÁ±as, charango, cajÁ³n) a ese género emergente llamado “rock subterrÁ¡neo”. BaterÁ­a, guitarra, bajo y un pata cantando con un micro. Ese es todavÁ­a el 1-2-3-4 del rock’n’roll casi a dondequiera que vayas.

Pero a pesar de todos estos factores estructurales, las personalidades punk son, en verdad, y de una manera fascinante, difÁ­ciles de definir. Como “un traje que no le queda a la persona para la que fue hecho” —la etimologÁ­a de misfit avalada desde el Siglo XIX—, los punks peruanos no se adaptan bien a nuestras variables cientÁ­fico-sociales cuidadosamente modeladas. Sus pensamientos son demasiado irruptivos; sus actitudes, demasiado disruptivas. QuizÁ¡s prestando atenciÁ³n a las posibilidades polisémicas de sus deshonrosos apodos podemos apenas aproximarnos a una descripciÁ³n de su inadaptabilidad.


EstÁ¡ Leo Escoria, porque estÁ¡ astalasuevas’, y también Leo Bacteria, porque era infecciosamente gracioso hasta que se suicidÁ³ (Que En Paz Sigas Jodiendo, Leo). También estÁ¡ Daniel F, porque es feo. EstÁ¡ Chiki, porque cuando era adolescente se parecÁ­a a ChiquidrÁ¡cula, el personaje de la televisiÁ³n mexicana de los 80. EstÁ¡ Loquillo porque, segÁºn dicen, es un loco de mierda, y el Negro Brunce, porque es negro y porque Brunce’ es probablemente el apellido peruano mÁ¡s raro que haya existido. EstÁ¡ MarÁ­a T-ta porque le gusta mostrar las tetas en pÁºblico y TÁ¡mira porque es un poco tÁ­mida y artÁ­stica (asÁ­ que no necesita apodo). EstÁ¡ Mono Blanco, pero no tengo idea de por qué es un mono blanco, y Chancho Viejo porque, asumo, es un cerdo no tan joven. EstÁ¡ Sandro Dogma, mÁ¡s modesto que dogmÁ¡tico, pero con el valor necesario para llegar desde Lima hasta Nueva York sin un puto sello en su pasaporte. EstÁ¡n el Chato VÁ­ctor y el Chato (InchaÁºstegui), porque los dos son bajitos. EstÁ¡ el Gordo Gabriel y el Gordo Memo, porque, bueno, son recontra gordos. EstÁ¡ Pedro TÁ³xico porque es una linda persona que escribiÁ³ esa letra hermosamente venenosa para el clÁ¡sico de Sociedad de Mierda “PÁºdrete Pituco”. EstÁ¡ Boui (no Bowie) porque es alto, delgado y de piel clara, se tiÁ±e el pelo de blanco, y se mete un culo de cocaÁ­na. EstÁ¡ Miguel Det (no Death) porque tiene una parte metal, otra parte punk, y todas las partes oscuras. Y porque, francamente, son palabras que no tienen sentido fonético desde otro punto de vista lingüÁ­stico, que se pierden al ser traducidas para el pÁºblico gringo.

Es verdad. Hay un culo de misfits en el PaÁ­s de los Incas. Programen una visita; organicen un tour; sÁ¡quenle unas fotos a estos jodidos nativos que viven en la Cagada Ciudad de los Reyes.

También se trata del arte y las ideas

Si la mÁºsica es arte, y el arte requiere de ideas, entonces las ideas artÁ­sticas también son musicales. En cierto modo, las imÁ¡genes inspiradoras te cantan. La mÁºsica memorable entra directamente en tu campo de visiÁ³n tratando de crear una escena. Las buenas ideas no levantan la mano para ser escuchadas. Esta lÁ³gica transitiva no implica que los artistas, intelectuales y mÁºsicos siempre se lleven bien. A veces sÁ­; a veces no. Pero la estética punk por naturaleza vincula la vista, el sonido y la perspicacia. Leo Escoria es un buen ejemplo de un punk peruano que da rienda suelta a esa estética. Bajista de Leusemia y creador de algunas de las canciones mÁ¡s provocadoras de la banda (por ejemplo, “Rata Sucia”), también diseÁ±Á³ el arte del volante para los primeros shows de “El Rock SubterrÁ¡neo Ataca Lima”. Dibujos a mano simples y primitivos que reflejan la melancolÁ­a de los cielos blancos de Lima y ofrecen una mirada distÁ³pica de una sociedad a punto de implosionar: este era el mensaje estético que dio a Lima su sensibilidad de “rock subterrÁ¡neo” y le dio a los subtes su nombre. Pero uno puede igual enamorarse del arte de los volantes que hacÁ­a Guillermo Figueroa de G3, con un diseÁ±o mÁ¡s influenciado por los comics que por la desesperaciÁ³n y el cinismo, pero aÁºn asÁ­ visualmente impactantes. Los volantes de Figueroa, junto con los de otros cuantos, crearon una vibra particular que distinguiÁ³ a la Casa Hardcore del distrito de Barranco durante su corta vida (1988-1989). MÁ¡s chonguero y menos serio, mÁ¡s positivo y menos pesimista, el arte de los volantes de la Casa Hardcore se combinÁ³ con la mÁºsica para crear una sensibilidad singular que describÁ­a al hardcore limeÁ±o. O, segÁºn los cholo-punks que la criticaban, era reflejo de una mentalidad clasemediera que se refugiaba de una guerra que avanzaba a gran distancia—literal y metafÁ³rica–de sus conciertos de fin de semana.


También existen esos momentos en los que los artistas y los mÁºsicos y los ideÁ³logos quieren sacarse la putamadre, incluso arrancarse la cabeza los unos a los otros y mearse en los cuellos que queden colgando. Los Bestias (el colectivo de arte de estudiantes de arquitectura insatisfechos que surgiÁ³ en la Universidad Ricardo Palma de Lima y que uniÁ³ su misiÁ³n a la de las bandas subterrÁ¡neas) llevaron a cabo una serie de famosos shows llamados Bestiarios entre 1984 y 1986. Estos conciertos incluÁ­an instalaciones de arte efÁ­meras y misias y apariciones memorables de prÁ¡cticamente todas las bandas de rock subterrÁ¡neo de la época. Todos parecÁ­an estar en un estado de Á¡nimo festivo, o, por lo menos eso les gusta pensar a los artistas organizadores.

A decir verdad, varios de los Bestias buscaron relacionarse con el movimiento subte de Lima como un espacio de profunda introspecciÁ³n intelectual y algunos terminaron influenciados por el ambiente de radicalizaciÁ³n polÁ­tica que habÁ­a en el PerÁº. Todo esto comenzÁ³ a joder a algunos de los mÁºsicos que decÁ­an que esto-es-solo-un-rocanrol-de-mierda; a los que pensaban que los patas metidos en lo visual eran solamente una sarta de artistoides presuntuosos, izquierdosos-burgueses-cojudos. Pero, seguramente, la cojudez estÁ¡ en el ojo del que mira. NingÁºn punk puede sacar un demo o organizar concierto o producir un fanzine sin pensar en términos visuales. AsÁ­ que hay que asumirlo. Se produjo excelente arte punk para las portadas, los volantes y los fanzines. Y también hubo arte punk intrascendente hecho por patas que, en términos visuales, no tenÁ­an ni puta idea de lo que hacÁ­an. ¡Ser visualmente transcedente, y no inconsecuente, requiere ideas, hijos de puta!


De entre tantos recortes de revistas, dibujos mediocres y collages improvisados, puedo identificar tres imÁ¡genes inolvidables que circularon dentro y alrededor de la movida subte en los aÁ±os 80. Son mis favoritas. AhÁ­ van en orden cronolÁ³gico:

NÁºmero uno: La versiÁ³n punkekeada y pintarrajeada de Herbert RodrÁ­guez, de 1985, de la famosa foto de perfil de José Carlos MariÁ¡tegui (el mÁ¡s grande marxista latinoamericano de todos los tiempos) es simplemente de putamadre. Nada mÁ¡s peruano o mÁ¡s punk para definir lo que se les atravesaba por la cabeza a estos punks peruanos. Éste, para mÁ­, es un momento crucial en el que el punk se volviÁ³ parte de lo que el mismo MariÁ¡tegui llamaba la “realidad peruana”, esa idea de que el PerÁº es un lugar en donde los procesos globales suceden todos los dÁ­as pero deben ser también apreciados desde el punto de vista de las particularidades peruanas. Para mÁ­, ese es el momento en el que RodrÁ­guez nos hace contemplar la idea de que MariÁ¡tegui, con su propio estilo marxista, era un subte de la conchasumadre.

NÁºmero dos: También admiro el uso que hizo Ataque Frontal de una imagen del artista visual Jaime Higa para su EP homÁ³nimo (editado en 1987 por el sello francés New Wave). La franqueza; el retoque minimalista; el uso del rojo para exagerar la sangre: todos estos elementos unidos a una de las imÁ¡genes mÁ¡s cargadas de la guerra peruana. La apropiaciÁ³n de la famosa foto que destapÁ³ el caso de ocho periodistas asesinados y un guÁ­a ejecutado en el poblado andino de Uchuraccay (supuestamente asesinados por los pobladores, quienes temÁ­an que se tratara de militantes de Sendero Luminoso) se basa en una desconexiÁ³n crucial que el artista y la banda intentaban abordar de manera crÁ­tica. La increÁ­ble divisiÁ³n entre el “PerÁº profundo”, desde hace mucho un eufemismo para referirse a la extensa poblaciÁ³n andina que vive en la marginalidad racial y en la pobreza, y el “PerÁº legal”, el estado excluyente que protege a los peruanos costeÁ±os de clase media y alta que generalmente consideran que la poblaciÁ³n indÁ­gena del PerÁº son unos indios sucios y estÁºpidos. Este cisma social, que ha marcado la historia del PerÁº desde el periodo colonial hasta el presente, se vuelve profundamente irÁ³nico cuando se abre el EP. La crÁ­tica polÁ­tica que captura la imagen de Higa repentinamente choca con las ridÁ­culas imÁ¡genes estereotipadas de unos serranos felices (tocando quenas, usando chullos y pastando a sus llamas) que decidiÁ³ incluir en el inserto un punk francés ignorante a quien dejaron a cargo de la producciÁ³n. ¡Desahuévate, oye, franchute de mierda! La idea principal era hacer conciencia de las violentas contradicciones histÁ³ricas de los Andes peruanos.

NÁºmero tres: Hacia 1986, los experimentos artÁ­sticos de los Bestias habÁ­an muerto. Poco tiempo después, varios miembros clave de dicho grupo (Alfredo MÁ¡rquez, Álex Ángeles, Enrique Wong, José Luis GarcÁ­a) formaron un colectivo mÁ¡s pequeÁ±o conocido como Taller NN, “Taller de los No Identificados”. SÁ­, como si se tratara de cuerpos no identificados para hacer juego con los pseudÁ³nimos que usaban en sus trabajos. Algunos de los artistas “No Identificados”, como MÁ¡rquez, eran subtes a tiempo completo; otros, no tanto. Pero el grupo central, junto con otros como Herbert RodrÁ­guez que iban y venÁ­an del taller, mantuvieron lazos con la escena subterrÁ¡nea punk a medida que la década se acercaba a su final y la guerra interna se intensificaba hasta el punto de ebulliciÁ³n. Los NN se embarcaron en una serie de proyectos que resultaron ser profundamente peligrosos debido a las ambigüedades polÁ­ticas que habÁ­a en torno a ellos. La estética simultÁ¡neamente polÁ­tica, pop y punk de los principales trabajos de los NN (los cuales circularon solamente a nivel underground con la notable excepciÁ³n de un par de piezas exhibidas en la Bienal de La Habana en Cuba, en 1989) contribuyÁ³ a que varios miembros de los NN terminaran en cana, huyeran al extranjero o adoptaran perfiles recontra bajos para sobrevivir a la cacerÁ­a de brujas que desatÁ³ el Fuhrer Fujimori para derrotar a Sendero Luminoso durante los aÁ±os 90. Mi ejemplo favorito del trabajo de los NN no es una de sus diversas apropiaciones warholianas de Á­conos marxistas (aunque fue una reinterpretaciÁ³n artÁ­stica del famoso Mao de Warhol, en el contexto del maoÁ­smo militante de Sendero Luminoso, la que se usÁ³ posteriormente para perseguir a MÁ¡rquez bajo la acusaciÁ³n de “apologÁ­a del terrorismo” y meterlo en cana cuatro aÁ±os en 1994). La que mÁ¡s me gusta es un volante que los NN diseÁ±aron para la Áºltima tocada de la banda Kaos en enero de 1989. Este volante presenta una yuxtaposiciÁ³n impresionante del punk peruano y de la realidad de violencia polÁ­tica que vivÁ­a el PerÁº. Encima de una grotesca imagen periodÁ­stica de cadÁ¡veres encontrados en una fosa comÁºn cerca a Pucayacu (en la provincia de Ayacucho) los NN usaron colores neÁ³n y titulares para anunciar un concierto barato de punk subterrÁ¡neo, que se llevarÁ­a a cabo en su taller. Al estudiar la imagen, se obliga al  observador a confrontar realidades discordantes: el hombre captado por la cÁ¡mara identificando un cuerpo en descomposiciÁ³n, que representa el descenso del PerÁº hacia el caos polÁ­tico, es ahora usado para promocionar el hardcore caÁ³tico del Áºltimo concierto de Kaos.

Algo brillantemente sÁ³nico, visualmente sÁ³rdido, intelectualmente sÁ³lido. Eso también es el PerÁº.


Se trata de los momentos

Finalmente (o al menos hasta la prÁ³xima), déjenme elaborar esta idea de que “no se trata de…” un poquito mÁ¡s. Creo que no se trata de los conciertos en sÁ­, huevÁ³n, sino que se trata mÁ¡s de los momentos antes, durante y después de ellos. Claro que hubo conciertos de conchasumare con nombres bacanes: Metal-Core (I y II); Rock en RÁ­o RÁ­mac (con su tÁ­tulo irÁ³nico que enfatizaba la desolaciÁ³n del RÁ­o Rimac y su poco parecido con el famoso concierto de Rock en RÁ­o de Janeiro). La vaina es que los momentos memorables del punk peruano son tantos que no se puede siquiera nombrarlos. Estos momentos son particularmente difÁ­ciles de documentar porque el material con el que se cuenta son un montÁ³n de cerebros hechos mierda, malos recuerdos y fotocopias borrosas. Pero déjenme mencionar un par de momentos que a todos, mÁ¡s o menos, les gusta recordar.

¿Se acuerdan cuando Narcosis cerrÁ³ el Rock en RÁ­o RÁ­mac en febrero de 1985 con la canciÁ³n “Sucio PolicÁ­a”? Fueron una de las muchas bandas que tocaron en este concierto al aire libre en el centro de Lima (la mayorÁ­a de las otras bandas tenÁ­a sonidos e intenciones mucho mÁ¡s comerciales). Nerviosos al comienzo, por la numerosa presencia policial en el concierto, el trÁ­o no estaba seguro de que una canciÁ³n titulada “Sucio PolicÁ­a” fuera bien recibida. Pero luego de tocar dos o tres canciones en el set decidieron, bueno, eran punks, qué chucha, tocarla nomÁ¡s. A los tombos, que no contaban con el auto-desprecio humorÁ­stico necesario, creo yo, no les gustaron para nada las primeras lÁ­neas: “Sucio policÁ­a verde / ActÁºas por conveniencia / Sucio policÁ­a verde / Defiendes la decadencia”. Los tombos rodearon a la audiencia, echaron disparos al aire y se lanzaron sobre el escenario. Y luego el trÁ­o de malcriados huyÁ³ por las calles de Lima como los mocosos provocadores que eran.

¿Se acuerdan cuando Miguel Ángel Vidal de la banda post-punk Voz Propia lanzÁ³ una paloma muerta al pÁºblico y rompiÁ³ la bandera de Estados Unidos en el escenario de La Feria del Hogar en julio de 1988? No se sabe cÁ³mo unas cuantas bandas subtes se colaron en los conciertos realizados en esta feria–dedicada completamente a hogares-jardines-y-familias-con-hijos–que se llevaba a cabo anualmente en el distrito clasemediero de San Miguel en Lima. Voz Propia, una de las bandas mÁ¡s oscuras, mÁ¡s inquietantes (y creo que una de las mÁ¡s interesantes en términos musicales) era una de ellas. En ese entonces, y en medio de una tensa atmÁ³sfera polÁ­tica, Miguel Ángel solÁ­a aprovechar su lugar como frontman para dar declaraciones pÁºblicas que lo inclinaban, y a la banda en general, hacia la extrema izquierda. Su actuaciÁ³n en este concierto mainstream, en realidad, era el reflejo de una estrategia mÁ¡s amplia: en los conciertos de Voz Propia Vidal cotidianamente distribuÁ­a volantes polÁ­ticos con mensajes de izquierda que él mismo diseÁ±aba.

Dicho esto, la provocaciÁ³n de la tocada en La Feria del Hogar no solo ocasionÁ³ que los organizadores de la feria prohibieran las tocadas de las bandas subtes que faltaban por tocar. Fue algo que realmente cagÁ³ a la gente de Eutanasia, que se suponÁ­a que iban a tocar después, y al final les quitaron la oportunidad de mostrarse como punks, como provocadores y como peruanos enfurecidos frente a este pÁºblico tan comÁºn y corriente.

Y todavÁ­a falta…

* A Shane le gusta comer Multi-Grain Cheerios, tocar acordes menores y cachar detrÁ¡s de contenedores en callejones oscuros (y  nunca se aburre de dos de esos tres).